Se termina el 2018 donde disfruté de muchas obras y continúe conociendo hermosas salas. Me surge agradecer a cada persona que hace posible que una obra pueda realizarse. Gracias a cada sala que pudo resistir en este año tan difícil. Gracias porque casi todas las obras me hicieron pregunta, fueron un viaje de distintas emociones y aprendizajes.
Soy una asidua espectadora que disfruta del teatro. Disfruto pensar que cada vez que estoy viendo una función es un momento único e irrepetible. Comenzar a escribir fue como un impulso, una necesidad de plasmar lo que me movilizaba de cada obra. Se convirtió en el recurso que encontré para expresar mis emociones. Lo que escribo no es una crítica, es simplemente mi mirada, un análisis sobre qué me generan las obras, por qué me movilizan, qué preguntas me hago a partir de ellas.
lunes, 31 de diciembre de 2018
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