Se termina el 2018 donde disfruté de muchas obras y continúe conociendo hermosas salas. Me surge agradecer a cada persona que hace posible que una obra pueda realizarse. Gracias a cada sala que pudo resistir en este año tan difícil. Gracias porque casi todas las obras me hicieron pregunta, fueron un viaje de distintas emociones y aprendizajes.
Soy una asidua espectadora que disfruta del teatro. Disfruto pensar que cada vez que estoy viendo una función es un momento único e irrepetible. Comenzar a escribir fue como un impulso, una necesidad de plasmar lo que me movilizaba de cada obra. Se convirtió en el recurso que encontré para expresar mis emociones. Lo que escribo no es una crítica, es simplemente mi mirada, un análisis sobre qué me generan las obras, por qué me movilizan, qué preguntas me hago a partir de ellas.
lunes, 31 de diciembre de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El verano que nos merecemos
La bella obra El verano que nos merecemos volvió el sábado pasado tan solo por tres funciones. Nuevamente en el teatro que estuvo el a...
-
Hace unos jueves atrás fui al teatro Border a ver El Bardo, obra que continúa en cartel los jueves a las 22:30hs. Como siempre hago no...
-
El viernes pasado fui a Páramo cultural a ver Necesidad de amar por encima de la apropiación marginal. Una sala chica, poca esceno...
-
El sábado pasado fui a ver La Fragilidad de las casas al teatro Armenia. Cuando estaba yendo pensé que nunca fui a ese teatro. Estando...

No hay comentarios:
Publicar un comentario